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milugarcito

Julia

Julia

Julia

La conocí hace mucho años, se llamaba Julia.

Era una muchacha ingenua, tímida, insegura, rondaría los catorce años.

Su aspecto era muy aniñado, el largo pelo peinado desprolijamente caía sobre su espalda, un flequillo rebelde cubría sus ojitos color almendra.

Tenía una linda sonrisa.

Su delgadez la caracterizaba, la hacia casi desgarbada, su altura la acomplejaba, haciendo que se sienta muy observada, dos vías paralelas eran sus piernas.

Iba por la vida como de prestado, sintiendo la falta de afecto, buscando la

aprobación de todos, tratando de superarse día a día, tan solo para que se den cuenta que ella estaba allí, que podía ser alguien valioso, pidiendo a gritos que registraran su presencia.

Sólo calmaba sus angustias el sueño, volcaba todo su potencial mental en

lo onírico, dormía a toda hora, mañana, tarde, noche.

Pensaba muy fuerte en las cosas que anhelaba, se trasladaba a lugares, a situaciones muy gratas que jamás había vivido ni viviría, y creía que así

se harían realidad, que el poder de la mente y los deseos tan poderosos se-

rían el medio para que se cumplan sus sueños.

Y se dormía, rápido, obligándose a llegar a las situaciones que había previsto, pero, la aventura casi nunca terminaba bien.

Al despertar la desazón la envolvía, y esa sensación de pesar, de angustia,

por no haber vivido una gran aventura, solo una pesadilla recurrente que venia a su cabeza una y otra vez, la hacia llorar, pensar que nada valía la pena, que siempre sería así su vida , sin futuro.

Sus días transcurrían entre libros, revistas de novelas y mucha fantasía.

Ella era la protagonista de esas historias de amor maravillosas, la heroína

que encontraba el amor de su vida, aquel que la adoraba, que la hacia el

centro de su vida.

Lloraba, sufría y amaba a través de esas páginas, se mimetizaba con los personajes.

Su vida real era complicada, no entendía cómo nadie la amaba de verdad, si

ella tenía tanto para dar, estaba tan llena de amor . Llegó a pensar que era muy fea, que la obviaban por ese motivo.

Lo que Julia no sabía era que el rechazo que ella producía en la gente se debía a la coraza que llevaba puesta, trasmitía lo opuesto a lo que ella pre-

tendía, no sabía expresar sus sentimientos, solo estaban en su interior , cobijados en el fondo de su alma, tan maltrecha, solo mostraba a la gente

una imagen dura, pétrea, que hacia que la eviten, que la evadan.

Sé que le costó mucho poder sacar a flote lo que sentía, y aún hoy cuando la veo de vez en cuando, reconozco en esa mujer madura, a esa niña desvalida, que la vida bendijo una y mil veces, dándole amor de muchas maneras, haciéndole ver que hay que abrir el corazón, que los demás también esperan cosas, que la gente no adivina lo que pensamos,

ni lo que sentimos.

Yo creo que Julia pudo crecer, que fue amada, que fue querida, y que parte de sus sueños se hicieron realidad, los otros , los que estan guardaditos por siempre en el fondo de su alma , esos no se los quitará nadie porque

son su más grande tesoro y morirán con ella.

MONICA

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